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¿POR QUÉ NO TENEMOS COLE EL VIERNES 19 DE ENERO?

20 de enero: Segundo Hito de la Historia de la Fundación de Schoenstatt

Celebramos este 20 de enero un aniversario más del segundo hito que marcó profundamente la historia de Schoenstatt.

En septiembre de l941 la Gestapo detiene al Padre Kentenich mientras predica un retiro para sacerdotes en Schoenstatt. El Padre consigue posponer su arresto hasta concluir el retiro. Se presenta en el cuartel de la Gestapo de Coblenza el 20 de septiembre. Allí debe permanecer en el «Búnker» durante un mes.

Mientras está en la cárcel de Coblenza, entre el 24 y 25 de diciembre de l941, nace la corriente del «Jardín de María»:

El 23 de diciembre, en vísperas de la Navidad, la Hermana Mariengard, perteneciente a la Comunidad de las Hermanas de María del Hospital de San José de Coblenza, tuvo la idea de escribir una carta al Niño Jesús, pidiéndole el milagro de liberar al Padre de la cárcel. Esta carta, que expresaba un gran cariño y ternura filial hacia el Padre, fue entregada a la Hermana Superiora quien la hizo llegar al Padre en la cárcel. El Padre la contestó, como si contestase el Niño Jesús, haciendo un juego de palabras entre Mariengard (el nombre de la Hermana) y Mariengarten (Jardín de María), diciéndole: «Cumpliré tu deseo cuando tu corazón y el corazón de toda la Familia se haya convertido en un floreciente Jardín de María».

Las Hermanas asumen la invitación del Padre a esforzarse por ser un floreciente Jardín de María y se despliega un esfuerzo heroico por la santidad, como petición al Señor, para obtener así la liberación del Padre.

De este modo se establece un profundo “entrelazamiento de destinos”, una comunidad de corazones, de misión y de tarea entre el Padre y las Hermanas. Nace una poderosa corriente de solidaridad que más tarde será asumida por toda la Familia de Schoenstatt.

Posteriormente, el Padre definirá el Jardín de María afirmando: «El Jardín de María está formado por pequeñas Marías que se han conformado en Cristo, que son portadoras de Cristo y que dan a luz a Cristo en el mundo, y que, con Cristo y en Cristo, giran en torno a Dios Padre».

Su significado

En la corriente de vida del Jardín de María se hace patente la realidad de la «nueva comunidad» que persigue encarnar Schoenstatt como respuesta a nuestro tiempo, un tiempo donde reina el individualismo, la masificación y el secularismo materialista. En el Jardín de María se pone de manifiesto un tipo de aspiración a la santidad en el cual el amor y solidaridad humanos están íntimamente ligados al amor y solidaridad en el plano sobrenatural. El espíritu de la nueva comunidad –el estar el uno «en, para y con» el otro– es vivido intensamente. La santificación de cada uno repercute en la santidad del otro (corresponsabilidad).

Por otra parte, el Jardín de María ejemplariza la realidad de la redención por y en la cruz: nos dice que no hay purificación y elevación de la naturaleza, no hay fecundidad verdadera «si la semilla no cae en la tierra y muere»; que nuestra vida debe consistir en la plena y heroica entrega filial al Padre Dios en Cristo Jesús.

El segundo hito de la historia de Schoenstatt

El 20 de Enero de 1942 llevará en este sentido a su máxima expresión toda la vida en torno al Jardín de María.

Llegó el momento en que, estando todavía el Padre Kentenich en la cárcel de Coblenza, se le designó para ser trasladado al campo de concentración de Dachau.

Cuando las Hermanas y los Padres cercanos al Padre Kentenich supieron de esta decisión, buscaron medios para que no se llevase a cabo esta determinación. En concreto, tomaron contacto con el médico de la prisión y este se mostró dispuesto a dar un certificado de que él no era apto para ir al campo de concentración, debido a su problema pulmonar (el Padre Kentenich tenía necrosada una parte del pulmón).

El 16 de enero le hacen una revisión médica muy superficial y el Padre Kentenich es declarado apto para el campo de concentración. Al enterarse la Familia busca todos los caminos para evitarlo. Consiguen contactos con el médico de la cárcel, quien se manifiesta dispuesto a hacerle una nueva revisión y a declararlo no apto. Pero, quien debía solicitar esa nueva instancia era el prisionero.

Así llega el 19 de enero y el Padre Kentenich tiene en sus manos el formulario. Solo tiene que firmarlo. El plazo máximo para entregarlo era el 20 de enero a las 17 horas.

La lucha del Padre Kentenich aquel día, fue una lucha por la verdadera libertad, «la búsqueda de la voluntad de Dios.» Dirá años más tarde: «Así llegó el 20 de enero. Había luchado conmigo mismo durante toda la noche para descubrir cuál era la voluntad de Dios. Ahora tenía claridad. No firmaré la solicitud, si yo tengo que elegir, que decidir, entonces: para mí la muerte y las cadenas, pero para la Familia ha de ser la libertad.»

Así renuncia, voluntariamente y por amor a los suyos a las posibilidades de no ir a Dachau. Cree firmemente que ésta es la voluntad de Dios: ofrecer su libertad exterior para conquistar la libertad interior de los hijos de Schoenstatt: abrazar la cruz con Cristo, ofreciendo su entrega por los suyos.

Con este paso, llama a la Familia a profundizar la Alianza de Amor en el sentido del amor a la cruz. Del “por ellos me santifico”, del camino que Cristo siguió. También este paso debía convencer definitivamente a la Familia que la Santísima Virgen era la dueña de la Obra, que Ella no la iba a abandonar.

Cree que ésta es la voluntad de Dios: ofrecer su libertad exterior para conquistar la libertad interior de los hijos de Schoenstatt. Con este paso que da, llama a la Familia a profundizar la Alianza de Amor en el sentido de la Inscriptio (estar inscrito en el corazón de Dios), es decir, del amor a la cruz, para alcanzar así la verdadera libertad de quien se sabe hijo de Dios. Este paso debía también convencer definitivamente a la Familia que la Santísima Virgen era la dueña de la Obra y que ella no la iba a abandonar.

El 20 de Enero de 1942 fue así el día clave en que, en la práctica, se decidía la partida del Padre al campo de concentración. Esa fecha y todo lo que, a partir de ella se desencadenó para el Padre y la Familia, marcó profundamente la historia futura de Schoenstatt.

En el mes de marzo el Padre es trasladado desde la prisión de Coblenza al campo de concentración, situado al norte de München, donde permaneció tres años. Durante todo el tiempo de Dachau, se toma mayor conciencia del indisoluble entrelazamiento de destinos entre él y los suyos, y a una gran profundización del sentido de la Alianza.

La centralidad del Jardín de María y el 20 de Enero en el carisma kentenijiano

Las actitudes de la conquista de la libertad interior, y de la solidaridad de destinos están en el núcleo del ideal de “hombre nuevo y comunidad nueva”. Schoenstatt quiere educar hombres nuevos -a imagen de Cristo, interiormente libres, con profunda conciencia de filialidad (capaces de abrazar la cruz)- capaces de forjar vínculos enaltecedores (“me santifico por ti y tú por mí”), de modo que nos conduzcamos mutuamente a Dios.